Lic. Omar Torreblanca
Maestría en Psicología Clínica.
Autor del libro "Cine y Psicología" editado por CONACULTA.
Coautor del libro "BYE, BYE, Lumiere" editado por la Univ. de Guadalajara.
Autor de diversos artículos sobre la relación entre los medios de comunicación y la Psicología.
Actualmente Jefe del Departamento de Medios Audiovisuales de la Facultad de Psicología de la U.N.A.M.
La escuela empieza a perder terreno frente a los poderosos medios masivos de comunicación en l que se refiere a la educación de los niños. Es indudable el incremento de la participación de los medios en el proceso educativo dentro de nuestras sociedades. No se puede considerar ya únicamente la existencia de la educación formal que imparte la escuela. , Puesto que los niños aprenden fuera de ella una amplia serie de conocimiento y habilidades importantes para su vida presente y futura. En este sentido, la UNESCO ha introducido, a través de la Comisión Internacional sobre la educación para el Siglo XXI, (Delors, 1996), el concepto de educación permanente: una educación que dura toda la vida y que no comienza ni termina con la escuela.
Debido a que las innovaciones tecnológicas han propiciado una eclosión de la comunicación audiovisual es preciso investigar el impacto que estos cambios están produciendo en la educación de los niños. Estas transformaciones deben ser evaluadas, sobre todo, al interior de los dos principales escenarios en los cuales los niños aprenden a consumir mensajes educativos: la escuela y el hogar, aunque sin olvidar otros escenarios que constituyen el entorno en el que se desarrollan los niños: su barrio, la comunidad en la que viven.
En la actualidad los medios masivos de comunicación se han convertido en un factor fundamental dentro del esquema de la educación informal: los niños dedican mas tiempo a los mensajes de los medios masivos que a la propia escuela y sus actividades formativa. Sin embargo, no se trata tan solo de un problema de rating u horas dedicadas a estos medios en contraposición a lo que se dedica a las actividades escolares.
Conocer cuantas horas escuchan los niños la radio o cuanto invierten de su tiempo en los videojuegos no nos indica que efectos tienen los medios sobre los niños. El conocimiento de los datos estadísticos del consumo en relación con los medios de comunicación masiva no implica una demostración de su efecto neto sobre la conducta y la actitud del niño (Moragas, 1979) y si es una manera de adoptar una visión comercial del proceso: es estudiar a la teleaudencia como potenciales consumidores individuales ( Orozco, 1994). La cuestión es mas de fondo: ¿Por qué los medios de comunicación masiva están ejerciendo una influencia tan grande en el proceso educativo de las nuevas generaciones?
El presente trabajo pretende ofrecer una respuesta a la interrogante anterior. Las preguntas centrales a las cuales se aboco esta investigación fueron las siguientes: ¿Cómo aprende, como recuerda y como aplica el niño los mensajes educativos que recibe de la escuela y de los medios? ¿ Cómo y por qué los niños se acercan a los medios de comunicación, en que contexto reciben sus mensajes y que uso le dan dentro de sus vidas? ¿Qué hábitos personales y familiares se están trastocando con las nuevas tecnologías de comunicación, que influencia tienen sobre los procesos de pensamiento, las emociones y los comportamientos? Y, sobre todo, ¿De qué manera repercute todo lo anterior en el proceso educativo?
Se trata de cuestionamientos que ya han despertado el interés, y hasta la preocupación, de diversos investigadores de los medios y de estudiosos interesados en la educación, no solo de nuestro país sino de Latinoamérica (Ruiz, 1990; Charles, 1996; Latapi, 1997).
El presente trabajo de investigación, originado por la Unidad de Televisión Educativa de la Secretaría de Educación Pública, se enmarca en la necesidad de llevar a cabo estudios que arrojen luz sobre la forma en que los niños perciben e incorporan los mensajes educativos (en el amplio sentido de la palabra) a que se ven expuestos dentro y fuera de la escuela. En particular, los resultados de esta investigación establecen una comparación entre los mensajes escolares y los mensajes de los medios de comunicación y evalúan su impacto en el desarrollo psicológico del niño y en su proceso educativo.
La información obtenida en este estudio esclarece, aunque sea a manera de sondeo, ya que se trata de una investigación exploratoria, algunos de los procesos psicológicos involucrados en la recepción de los mensajes educativos que explican por qué los medios de comunicación, en especial la televisión, están jugando un papel tan activo y tan entrañable, en detrimento de la escuela, en la vida de los niños al proveerlos de un aprendizaje para la vida.
Para que la evaluación resultara provechosa en cuanto a proporcionar información valiosa para la comprensión del proceso de recepción, se evito lo que Aguilar y Diaz-Barriga (1992) han señalado como una limitación en los estudios que abordan la relación entre medios de comunicación y procesos psicológicos: restringirse a determinar el nivel de recuerdo o memoria reportados por los niños acerca de los contenidos que vieron u oyeron en los mensajes. En esta investigación, por el contrario, se valoro la transferencia de los conocimientos y habilidades adquiridos a los ambientes cotidianos del niño.
Los procesos psicológicos estudiados en este trabajo fueron los perceptuales, los cognoscitivos, los afectivo, los actitudinales, los de tipo moral y, por supuesto, los referidos al comportamiento. Es decir, se realizaron evaluaciones que abarcan desde la participación de las diferentes modalidades sensoriales que intervienen en la percepción de los mensajes educativos, pasando por todos aquellos procesos de tipo cognoscitivo o intelectual (memoria, inteligencia, razonamiento, entre otros) que permiten captar el significado de los mensajes, hasta el papel que juegan las emociones (gusto- disgusto, por ejemplo) durante la recepción de dichos mensajes.
Asimismo, se evalúo la capacidad que va adquiriendo el niño para emitir juicios morales y su relación con los mensajes que recibe cotidianamente. Otro proceso evaluado fue el que se refiere a las actitudes (v.gr; aceptación rechazo) que los niños asumen con respecto a los mensajes. Finalmente, sé evaluó también el área del comportamiento, en el sentido de determinar la vinculación entre mensajes educativos, ya sea de la escuela o de los medios, y la conducta de los niños.
De particular importancia en este trabajo, ya que se trata de una aportación a este tipo de investigaciones, es él haber desarrollado un modelo que explica la manera en que se van formando los hábitos de consumo audiovisual en los niños a la par de su desarrollo psicológico y de su formación escolar.
El texto que se presenta a continuación esta organizado de la siguiente manera. En él capitulo 1 se expone el marco teórico desde el cual se puede obtener una explicación del proceso de recepción en los niños desde una perspectiva psicológica. En este marco se describen principalmente dos enfoques teóricos que habitualmente no se contemplan juntos, la muy conocida y valorada teoría del desarrollo del niño de Jean Piaget y la teoría del aprendizaje social, creada por Albert Bandura hace mucho tiempo pero con una vigencia actual indiscutible. Se recurre a ambos postulados debido a que, a pesar de las dificultades de una posible articulación teórica, resultan idóneos para abordar integralmente el proceso mediante el cual los niños reciben e incorporan los mensajes educativos.
Él capítulo dos proporciona una amplia y variada información que tiene como finalidad demostrar que los medios de comunicación masiva efectivamente participan en la educación de los niños, que tienen un papel tan relevante como el de la propia escuela y que, inclusive pueden interferir en la labor que esta institución tiene asignada socialmente.
El capítulo tres se refiere a los diversos procesos psicológicos involucrados en la recepción de los mensajes educativos. A pesar de que se trata, en verdad, de un solo proceso se ha hecho una subdivisión de las áreas que intervienen en la percepción: percepciones, cogniciones, emociones, juicios morales, actitudes y comportamientos. Dicha subdivisión es únicamente con la finalidad de facilitar la explicación de este proceso. En la parte final del capitulo se presenta una visión integradora de todos estos componentes tal como se presenta en la realidad.
En este punto cabe hacer una aclaración importante: aunque en este trabajo se habla de la recepción de mensajes educativos, hemos preferido no utilizar él termino "receptores" para referirnos a los niños, como es habitual en múltiples estudios sobre comunicación, ya que denota una participación pasiva de estos a lo largo del proceso. En su lugar hemos recurrido al termino "perceptores" par indicar que, de hecho, desde el inicio mismo de la recepción empiezan a ocurrir una serie de manifestaciones, tales como poner o no-atención al mensaje, que indican que los niños están muy activos, desde un punto de vista psicológico, durante todo el proceso.
El capítulo cuatro establece una comparación entre los mensajes escolares y los mensajes de los medios de comunicación masiva y su repercusión en el proceso de recepción. Es decir, se evalúa la forma en que ambos tipos de mensajes inciden en las áreas psicológicas señaladas anteriormente: desde las percepciones, pasando por cogniciones, emociones, juicios morales y actitudes, hasta el comportamiento. El objetivo de este capítulo es demostrar que el comportamiento que si existe una diferencia importante entre los mensajes de la escuela y los de los medios de comunicación en el sentido de que involucran particularidades distintas al momento de desencadenarse los procesos psicológicos durante la recepción.
En él capitulo quinto integra toda la información presentada anteriormente y la condensa en la propuesta de un modelo que explica en términos cronológicos la forma en que se desarrollan los hábitos de consumo audiovisual en los niños. Se trata de una aportación de esta investigación al campo de los estudios de recepción en niños. En dicho capitulo se indica que, desde muy pequeños, los niños se ven sometidos por nuestras sociedades a una poderosa estimulación audiovisual que repercute de manera significativa en su visón del mundo y de la vida. Las diferencias que los niños presentan en la recepción de los mensajes audiovisuales nos aclara un poco mas la naturaleza de la relación entre recepción de mensajes y procesos psicológicos.
En él capitulo sexto esta dedicado al futuro de la educación. En esta parte final del trabajo se subraya la importancia de transformar la educación de los niños de tal manera que responda a los vertiginosos cambios que están ocurriendo en todas las esferas de la actividad humana. En particular, se pone énfasis en el impacto que están teniendo las innovaciones tecnológicas en la escuela no-solo evita quedarse rezagada en el terreno de la comunicación sino que asuma el papel que cabalmente le corresponde: el de encabezar los esfuerzos para aprovechar las nuevas tecnologías y los recursos que estas ofrecen para crear formas cada vez más originales de la pedagogía audiovisual.
En general, estos resultados confirman las tendencias en el uso de los medios masivos de comunicación señalados por otras investigaciones (Aguilar y Díaz-Barriga, 1992)
EN EL PROBLEMA DE LA ESCUELA
Existe una separación muy marcada entre juego y aprendizaje.
Las innovaciones tecnológicas
Los videojuegos tienen un gran potencial educativo (desde las iniciales enciclopedias educativas hasta verdaderos programas de realidad virtual, pasando por programas específicos sobre biología, medio ambiente, etc.) Se han probado también en el campo de la educación especial en niños con problemas de aprendizaje y con otros impedimentos.
El niño se divierte mientras aprende.
ASPECTOS GENERALES
ASPECTOS POSITIVOS
Los videojuegos en casa son muy apreciados por los niños mas que por las niñas, aunque no suscitan el mismo interés que la televisión o los videos. Al hermano de la niña "B" no siempre lo dejaban ir a las maquinitas de vídeo, entonces le pido a su papa que le compraran uno portátil, como el de su amigo. Y se lo pudieron comprar.
A las niñas no les gustan los videojuegos ni las maquinitas de vídeo porque, como dijo la niña"B" "hay un montón de juegos y no puedo manejarlos todos" (la madre agrego, "hay que saber mover los dedos") La niña es zurda y esta es la razón por la que probablemente, según su madre, no aprende a jugar bien los videojuegos ("le hemos intentado, su hermano ha intentado enseñarle, pero no le hallamos, no puede ni con el TRETIS, hay uno fácil en que pasan los avioncitos y nada mas hay que estarles disparando, y no puede, el avioncito le arroja bombas, le digo muévelo para allá y la que se mueve es ella). Si se va la luz en casa, es decir no se puede ver televisión ni escuchar música, entonces si le interesa a la niña jugar con uno de los juegos electrónicos portátiles de su hermano.
Los otros medios se encuentran mas alejados en lo que se refiere al contacto que los niños tienen con ellos. No obstante, hay que aclarar que el cine, en particular, les gusta mucho, pero los niños no acuden con tanta frecuencia a las salas cinematográficas, por lo que su contacto se da a través de los videos y de la televisión.
Las maquinas de vídeo son poco usadas, en comparación con los medios mencionados anteriormente, debido a que, al igual que las salas de cine, requieren que el niño se desplace de su casa a otro lugar de la colonia.
Diversos estudios han coincidido en relacionar la creciente violencia de la sociedad con los medios de comunicación. Su influencia (como factor decisivo mas NO UNICO), ha sido probada por estudios de laboratorio y de campo, y por instrumentos estadísticos.
Los contenidos violentos producen al menos alguno de estos efectos negativos en niños y jóvenes.
La violencia en la pantalla se presenta "estilizada": ocurre entre personajes específicos, de edad, sexo y grupos sociales particulares. Se presenta como violencia justificada, efectiva, recompensada e incluso humorística. No siempre se presentan las consecuencias reales negativas, como sangre, sufrimiento o agonía. Tanto los personajes "buenos" como los "malos" cometen actos violentos y crímenes, aunque los primeros violan las leyes en servicio de metas supuestamente justificadas y heroicas.
Prácticamente no hay conducta humana que sea causada por un solo factor (carácter multicausal o multivariado de la conducta): la violencia, por tanto, que observamos en los medios de comunicación no puede ser considerada LA CAUSA de la violencia que experimentamos y sufrimos en nuestra sociedad, sino como un factor contribuyente de la misma.
Existen variables mediadoras en la violencia televisiva, es decir, variables que pueden atenuar el impacto de los contenidos violentos. La comprensión de los contenidos violentos televisivos parecen variar en función del desarrollo cognoscitivo y socioafectivo del niño, en relación con las siguientes variables.